martes, 15 de septiembre de 2009



rodandonoticias_peru.net INFORMA

“De puño y letra” el libro de Abimael
La congresista y vocera de las filas del grupo nacionalista del Congreso de la República del Perú, Marisol Espinoza, dijo “Si ese señor puede escribir un libro, también puede dar ordenes, esto es muy grave”, se refería a la presentación del libro “De puño y letra” escrito por Abimael Gúzman “camarada Gonzalo” y que fuera presentado a la prensa el día viernes 11 de setiembre último.

El ministro de justicia Aurelio Pastor, en su momento, dijo no saber nada referido a la publicación del libro. Lo cierto es que el libro fue presentado en una concurrida ceremonia organizada por los abogados del senderista, preso en la cárcel de la Base Naval del Callao.

Luego de ello, son muchas las voces de protesta y de asombro por la presentación de un libro que está compuesto por algunos alcances escritos desde la prisión por el propio Guzmán. La señora Elena Iparraguirre es la persona que ha recopilado los documentos que deberían ir en la publicación. Según se ha podido ver en los diferentes programas televisivos en los que se ha presentado el defensor del ex líder senderista, las páginas están pobladas de documentos presentados durante y posterior al mega juicio que se le siguió al jefe senderista y que luego fuera sentenciado a cadena perpetua por los crímenes que se le atribuyen a Sendero Luminoso.

En ningún lugar de lo escrito se puede leer una frase de arrepentimiento del cabecilla de Sendero. Más bien, Elena Iparraguirre, su esposa, lo eleva a la categoría de héroe y triunfador. Los muertos atribuidos a Sendero Luminoso suman más de 40 mil y según la Comisión de la Verdad, serían varios centenares las víctimas.

El Ministerio de Justicia ha presentado su más enérgica protesta por la publicación y la forma en la que se ha podido editar y presentar el libro, que según el ministro, es una apología al terrorismo.

Según su abogado Alfredo Crespo, en el libro, no hay apología, solo una forma de ver la situación, por parte de los autores y más bien, cree que la demanda responde a la supuesta intención del gobierno de bloquear la defensa legal del senderista.

En la denuncia, que presentará el procurador del ministerio de Justicia, serán involucrados las siguientes personas: Abimael Guzmán, Elena Iparraguirre, Walter Villanueva Azaña (editor del libro) , los abogados Alfredo Crespo, Manuel Fajardo y Carmen Hulla. También han sido comprendidos: Ernesto Massa Delgado, Carlos Gamero Quispe, Bertha Flores Ruñigo, Víctor Ccahuana Martínez. También Marcial Curahua Callañagua, José Machuca y Alberto Mello Márquez, por colaboración y apología.

El editor de la obra Walter Villanueva, fue declarado culpable de terrorismo, en 1995 y sentenciado a 15 años de prisión, pena que luego la Corte Suprema rebajara a 10 años, salió de prisión y dice haber recibido de la señora Iparraguirre, la suma de 545 nuevos soles, para la edición del libro. El minsitro de Justicia ha dicho que investigará si la editora “A mano alzada” ha realizado otros trabajos o si ha sido creada en exclusividad para editar “De puño y letra”, en cuyo caso la pena para Villanueva podría ser mayor a los 15 años de prisión.

En el tema de apología al terrorismo, hay que recordar que el hombre fuerte del MRTA Víctor Polay Campos, escribió en el año 2006 el libro “En el banquillo terrorista o rebelde” que fuera prologado por el líder aprista Armando Villanueva del Campo, al mismo que el también aprista Javier Valle Riestra, le dedicara una nota sobre el volumen, por lo cual se debe esperar un deslinde por parte de los dirigentes del partido de gobierno hoy.

Se recuerda que últimamente la señora Elena Iparraguirre ( la número dos de Sendero), ha solicitado el derecho de tener visita y acercamiento con su esposo Abimael Guzmán, lo cual debería ser posible, según las leyes peruanas. Resulta que la señora Iparraguirre, está también presa por los mismos delitos de terrorismo que su esposo.



El libro de Guzmán
Columna del periodista César Hildebrandt en el diario La Primera de Lima

Hay una conexión profunda entre el mal gusto y el crimen. Se diría que las finezas del espíritu son incompatibles con la vocación por la sangre derramada.

Por ejemplo, cuando Elena Yparraguirre Revoredo escribe el prólogo del libro “De puño y letra”, de su marido y funeral secuaz Abimael Guzmán, demuestra de qué modo están imbricadas su pasión por el hombre, su admiración por la muerte y su regusto por la sintaxis estalinista.

La señora Yparraguirre escribe lo siguiente en relación a su amantísimo consorte:

“En la dirección de la Guerra Popular devino: iniciándola, dirigiéndola y desarrollándola hasta alcanzar el equilibrio estratégico Jefe del Partido y la revolución. Llevó el Partido al mayor prestigio de su historia...” (Penal de Chorrillos, julio del 2009).

No es infame decir que quien puede escribir eso podría dar la orden de reventar con un camión de anfo un edificio de la calle Tarata.

Pero la señora Yparraguirre no se queda satisfecha masacrando también el idioma. Se vuelve una abogada formalista cuando lamenta que los jueces incluyeran en su caso y el de su pareja “el prescrito caso de Lucanamarca”.

¿Prescrito? ¿No es que los crímenes de lesa humanidad no prescriben?

Lo paradójico es que en ese mismo libro se transcribe una sesión del Comité Central senderista de 1985. Y en ella se puede leer lo siguiente:

“El Partido respondió golpeando contundentemente a la mesnada en Lucanamarca; esto sofrenó a las mesnadas...” (Página 22 del documento).

De modo que si cabía una duda, aquí puede despejarse: las más de sesenta víctimas de Lucanamarca, asesinadas con arma blanca por Sendero, fueron “el daño colateral” de una decisión “política”: aterrorizar salvajemente a la población rural que no “se decidiera” por “la guerra popular”. Es decir, puro maoísmo mutante. Pol Pot en los Andes.

La señora Yparraguirre pretende aparecer como una historiadora neutral cuando señala:

“...un hecho político como dirigir una revolución no puede convertirse en un hecho delictivo y necesita resolverse políticamente con una solución política: amnistía general y reconciliación nacional...”

¿Fue político el crimen de María Elena Moyano? ¿Fue político dinamitar su cadáver? ¿O fue un gesto espantosamente territorial?

¿Así que fueron políticas las 215 masacres que, según la Comisión de la Verdad, perpetró Sendero Luminoso?

Sí, fueron políticas. Pero políticas ejecutadas en el marco de una concepción criminal, intrínsecamente homicida, de la lucha de clases, del derecho popular y de la concepción misma del Estado y la justicia.

Sendero no fue una guerrilla popular. No fue la respuesta a una dictadura que hubiese cerrado las vías legales para el debate y la contienda.

Guzmán no fue Túpac Amaru ni Bolívar ni mucho menos Cáceres. Fue una obsesión cuchillera que sólo pudo prosperar en medio del atraso y la desigualdad extrema del Perú. Sendero, al revés que el Movimiento 26 de Julio, mataba al pueblo que quería salvar. Y hablaba de dictadura burguesa cuando lo que quería imponer era el cementerio de Phnom Penh.

He ojeado el libro de Guzmán –lleno de documentos procesales y pesadeces “doctrinarias”- y no he encontrado una palabra de arrepentimiento.

Al contrario, exuda orgullo y amnesia narcisista. Una soberbia patológica late en muchas de sus páginas. No es un libro histórico sino un testimonio psiquiátrico. No se merece la alharaca con la que algunos bobos lo han convertido en best seller.

No hay comentarios:

Publicar un comentario