viernes, 18 de septiembre de 2009

Hildebrandt deja el canal 11 de Lima

Una vez más César Hildebrandt se queda sin una ventana donde expresar la variedad noticiosa que otros canales no transmiten, por aquello de la economía del canal. Una vez más un gerente pretende "orientar" el perfil noticioso y el camino a seguir según las necesidades de la patronal.
Belmont se debe haber dado cuenta que su canal, antes de poner a Hildebrandt en sus pantallas, no era nadie y que hasta la misma "Lucecita" que le daba brillo ya había sido tentada por los canales que tienen una antema más cálida y que, es posible, luego de tener un motivo de sintonía en su RBC, hoy ha reestructurado su programación. ¿Qué hará ahora que el programa que congregaba a personalidades de la política y la cultura ya no está?
Es una lástima que, precisamente, cuando RBC ingresa al Congreso decide meter la mano en el programa periodístico, muy incómodo para muchos políticos. No hay duda, los políticos enemigos de la verdad, podrían haber encontrado una salida para el incómodo Hildebrandt.



Mi renuncia al 11
El miércoles 16 de septiembre del 2009, a las 6 y 30 de la tarde, recibí un correo electrónico del señor Ricardo Belmont. En él se me daban precisas indicaciones de cómo debía formatearse el programa “Hildebrandt a las 10”.

“Con relación al esquema de tu programa, Rafo te adelantó la síntesis de lo conversado conmigo dos semanas atrás, en la que acordamos empezar con las cinco noticias más importantes (a esto ponerle una gráfica) y dos entrevistas en el programa”, decía, entre otras cosas, la comunicación.

El congresista Belmont recibió ayer jueves, a las 11 de la mañana, la siguiente respuesta:

Sr. Ricardo Belmont

Ricardo:

Uso la vía del correo electrónico -y con los mismos destinatarios- porque es la vía que tú has usado. Para ir al grano: Tenías el compromiso, públicamente aceptado, de respetar la independencia y la autonomía del programa “Hildebrandt a las 10”.

Así lo reafirmaste en la entrevista que te hice hace poco en ese espacio.

Tu carta (o memo, o notificación, no sé cómo llamarla) de ayer es un incumplimiento absoluto de esa promesa pública.

No soy tu empleado y menos tu intérprete y todavía menos tu ujier. Soy un periodista independiente que ha sorteado durante años presiones, intentos de sujeción y propuestas más o menos indecentes.

En el contrato que firmamos no hay ninguna cláusula que establezca que tú dictas el esquema del programa y yo obedezco. Tu carta de ayer parece dirigida a algunos de tus ávidos subordinados. ¿No te habrás equivocado de destinatario?

¿Así que debo poner cinco noticias y dos entrevistas? ¿Y qué es “a esto ponerle una gráfica”? ¿Será una gráfica en 3D, animada, o estática y bidimensional?

¿El próximo paso será que, tal como me lo insinuaste hace dos semanas por teléfono, deba entrevistar a quienes tú “escojas” en el Congreso? ¿O deberé rendirle un homenaje permanente a tu amigo Luis Alva Castro? ¿O tendré que convertir el programa en un anexo de tu proyecto político de hacer de RBC “el canal de los congresistas”?

¿Y quiénes decidirán qué se pone en los cintillos? ¿Se traducirán de Fox News, ese canal que admiras? ¿O provendrán del departamento de prensa que hace meses aboliste?

Estoy estupefacto. Supongo que has supuesto que mi acatamiento sería inmediato. Lo que es inmediato es mi rechazo a tu actitud. Y mi renuncia va, desde luego, con ese rechazo.

Posdata: En relación al rating, tengo que recordarte que mi programa es, a pesar de estar producido por cinco personas, el más visto de tu refundada parrilla (más visto, por supuesto, que el del sacerdote Oviedo). En relación a tu pregunta específica sobre el Canal 5, te diré que no tengo ninguna oferta de trabajo de Canal 5 ni de nadie. Lo que sacó Perú 21 es absolutamente falso. No me voy a otro canal, pues. Me voy a la calle. Pero la calle, siendo dura, es muchísima mejor opción que la que tú pretendes que padezca.

Muchos saludos,

César Hildebrandt Pérez Treviño

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